El derecho a saber y la gobernanza de los datos centraron el acto de celebración del décimo aniversario de Iniciativa Barcelona Open Data, coincidiendo con el Día Internacional del Derecho de Acceso a la Información Pública.
Bajo el hilo conductor «2016–2026: el valor de los datos a lo largo de 10 años», la jornada conectó una década de trabajo con una pregunta de futuro: ¿cómo queremos gobernar los datos y las tecnologías que se construyen a partir de ellos?
La jornada reunió a representantes de la administración, la investigación y la innovación para debatir cómo los datos abiertos pueden generar valor público en la era de la inteligencia artificial y cómo garantizar que la ciudadanía participe en su gobernanza.
El acto contó con la bienvenida de Josep Miquel Salgado Páez, jefe del Gabinete de Innovación, Integridad y Transformación Digital Local de la Diputación de Barcelona. Su intervención situó la evolución de los datos abiertos en el marco de la transparencia y las políticas públicas basadas en evidencias.
Lourdes Muñoz, directora de Iniciativa Barcelona Open Data, agradeció el apoyo de las instituciones y de las personas que han construido la comunidad a lo largo de estos diez años: miembros del Consejo Asesor, formadoras, ponentes y organizaciones con las que se han compartido proyectos. También reivindicó la misión de la entidad: acercar las tecnologías de datos a personas y colectivos que todavía encuentran barreras para acceder a ellas, con los derechos de la ciudadanía como criterio central.
Quién decide cómo se utilizan los datos
En la introducción y la moderación del debate, Muñoz planteó que el acceso a la tecnología implica poder: poder decidir qué problemas se resuelven, cómo se configuran los sistemas y quién puede utilizarlos. Por eso, la gobernanza debe incluir a la ciudadanía, las entidades sociales y los proyectos locales, además de las instituciones y las grandes corporaciones.
Esta mirada también se trasladó al debate sobre los sesgos: ¿se puede automatizar un proceso si los datos no representan adecuadamente a las personas que recibirán sus efectos? La representatividad de los datos y el riesgo de exclusión aparecieron como cuestiones inseparables de la innovación tecnológica.
Publicar es el primer paso
Alberto Abella, gerente de Gaia-X España y cofundador de IBOD, recordó una lección de esta década: publicar datos no significa haber terminado el trabajo. Hay que explicarlos y hacer que las estructuras sean compatibles entre fuentes para que puedan reutilizarse y generar impacto social. La IA puede facilitar este trabajo, pero también puede multiplicar soluciones desconectadas si cada cual utiliza modelos de datos diferentes.
Anna Sàez Bernal, técnica de organización y procesos de la Diputación de Barcelona, describió el cambio cultural de las administraciones: de percibir la apertura como un cumplimiento normativo a entender los datos como una infraestructura de país. Defendió una gobernanza que avance a partir de problemas concretos —en educación, servicios sociales u otros ámbitos— para identificar qué datos se necesitan, qué calidad tienen y cómo pueden relacionarse respetando su protección.
Una IA fiable y orientada a necesidades concretas
Mercè Crosas, directora de Ciencias Sociales y Humanidades Computacionales del Barcelona Supercomputing Center, defendió el desarrollo de modelos específicos, alimentados con datos de calidad y orientados a finalidades definidas. Propuso aprovechar el trabajo acumulado en los portales públicos para crear herramientas fiables, transparentes y explicables, capaces de facilitar el acceso al conocimiento.
Crosas también reclamó condiciones para el uso de los datos por parte de los grandes actores tecnológicos, con reconocimiento de su origen y criterios de sostenibilidad. Ante las expectativas y los temores que genera la IA, pidió rigor: validar que las herramientas sirven para la tarea prevista y aprovechar los marcos europeos de protección.
Montserrat Guàrdia, presidenta del Consejo Social de la UPC, comparó los datos con el ADN de los sistemas digitales. Comprender el resultado de una tecnología exige conocer los datos que la alimentan y el recorrido que siguen. Destacó la importancia de la arquitectura, las taxonomías y la calidad de los datos en un contexto en el que el mundo digital influye cada vez más en el mundo físico.
De los datos abiertos a la capacidad ciudadana
Javier Creus, fundador de Ideas for Change, propuso pasar de la apertura al cultivo de los datos: hacerlos crecer en forma de herramientas y usos que mejoren la vida de las personas. El reto es que esta capacidad llegue más allá de los entornos especializados.
Creus subrayó que los datos ya intervienen en la configuración de servicios, accesos y precios. Esta influencia obliga a preguntarse quién los gobierna. También apuntó al potencial de los datos abiertos para contrastar afirmaciones y reforzar la capacidad de la ciudadanía para verificar la información.
El turno del público amplió la conversación con preguntas sobre la confianza, las competencias necesarias para gobernar los datos y los riesgos de adoptar IA sin suficiente evaluación. También se reivindicó el valor de mantener los datos públicos accesibles, aunque hoy no tengan un uso inmediato.
Convertir los datos en conocimiento con responsabilidad
En la clausura, Albert Tort, secretario de Telecomunicaciones y Transformación Digital de la Generalitat de Catalunya, remarcó que los datos son un activo de poder global, pero no se convierten automáticamente en conocimiento. Se necesitan instrumentos, objetivos y una responsabilidad compartida para transformarlos en respuestas a los retos sociales.
La celebración puso así el foco en el trabajo que queda por hacer: garantizar datos de calidad, herramientas comprensibles y una gobernanza que proteja derechos y amplíe la capacidad de decisión de la ciudadanía. Diez años después, el derecho a saber sigue vinculado a la posibilidad real de comprender, utilizar y gobernar los datos.
Continuar el debate más allá del evento
La jornada también incorporó una acción participativa en torno a cuatro preguntas sobre la evolución y el valor de los datos, el papel de los datos abiertos ante la inteligencia artificial, su gobernanza y los derechos y la confianza de la ciudadanía.
Aquí podéis consultar la presentación con las respuestas recogidas hasta ahora. Agradecemos a todas las personas que han aportado su mirada a través de sus contribuciones.

