Ayer se celebró una nueva edición del Open Data Day 2026, organizado por Iniciativa Barcelona Open Data, con el foco puesto en el papel de los datos abiertos como infraestructura democrática para combatir la desinformación y favorecer decisiones públicas informadas. La jornada reunió proyectos, administraciones públicas, personas expertas y representantes del tercer sector para reflexionar sobre cómo el uso de datos abiertos puede contribuir a mejorar la calidad democrática y la confianza ciudadana.
La jornada del Open Data Day 2026 se inauguró con una intervención de Lourdes Muñoz, que marcó con claridad el hilo conductor del encuentro: en un momento en que las tecnologías digitales y las redes también pueden utilizarse para desinformar, polarizar y generar incertidumbre, los datos abiertos se convierten en una pieza clave para reforzar la calidad democrática. Defendió el valor de la información pública creíble, medible y contrastable como base para construir diagnósticos compartidos sobre cuestiones centrales como las desigualdades, las migraciones o el cambio climático, y situó los datos abiertos como una infraestructura necesaria tanto para combatir la desinformación como para alimentar una inteligencia artificial más responsable. Su intervención también puso el acento en una idea de fondo que atravesó toda la jornada: los datos no solo deben servir para informar, sino también para aportar contexto, explicar mejor la acción pública y acercarla a la ciudadanía desde una lógica de transparencia, democracia y derechos humanos.
Entre los proyectos presentados, Maria Garcia Brugada, de la Diputación de Barcelona, explicó el funcionamiento del Visor 2030, una herramienta que utiliza datos para explicar historias sobre el territorio y generar valor público para la ciudadanía. En la misma línea de innovación, el proyecto Local.IA, presentado por Magda Lorente, destacó la importancia de garantizar datos de calidad para alimentar los sistemas de inteligencia artificial, recordando que la fiabilidad de los sistemas de IA depende directamente de la calidad de los datos que utilizan.
Otras intervenciones mostraron cómo los datos abiertos ya están contribuyendo a mejorar la transparencia y la gestión pública. Ángela Mena, jefa del Departamento Jurídico y secretaria delegada del Instituto Municipal de Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona, destacó el valor de la transparencia tributaria como mecanismo para reforzar la confianza entre administración y ciudadanía. Ignasi Servià, asesor de la Comunidad de Regantes del Pantano de Riudecanyes, presentó el proyecto Avellana 5.0, mientras que en el ámbito de la movilidad se presentaron iniciativas como la digitalización de la oferta de transporte público, explicada por Julia Ferrer, del Centro de Gestión de la Información de la Movilidad, o el sistema i-MovE, orientado a mejorar la información sobre el tráfico y la eficiencia del transporte público, incluyendo la gestión de líneas de autobús y el estado de la circulación, proyecto presentado por Biel Pallarès y Marc Manzanares.
También se presentaron experiencias de apertura de datos en el ámbito municipal. Ángeles González, del Ayuntamiento de Viladecans, expuso el concepto de transparencia reactiva, que busca democratizar el acceso a los datos de gestión pública. Según explicó, poner estos datos a disposición de la ciudadanía contribuye a reforzar la confianza entre administración y sociedad.
La jornada también puso el acento en el papel del tercer sector en el uso de datos. David Lladó, coordinador del área de innovación y fortalecimiento de la Mesa de Entidades del Tercer Sector Social de Cataluña, destacó la importancia de capacitar a las entidades sociales en el uso de datos abiertos para mejorar la toma de decisiones e impulsar una cultura de gestión basada en evidencias.
La segunda parte de la jornada estuvo dedicada a una mesa de debate sobre datos abiertos y desinformación, en la que se abordó el papel de la información pública en el contexto actual. Lourdes Muñoz planteó la necesidad de reflexionar sobre qué papel deben jugar los datos abiertos en la realidad democrática, destacando la importancia de conectar datos, relato y ciudadanía. En esta línea, Maria Garcia Brugada remarcó que el sector público debe ser capaz de explicar con claridad por qué toma determinadas decisiones, utilizando datos e información pública estructurada y comprensible.
M. José Rementeria, del Barcelona Supercomputing Center, subrayó la necesidad de combatir la desinformación con espíritu crítico y datos fiables. Según explicó, la desinformación no es un fenómeno nuevo, pero sí ha crecido mucho en los últimos años, lo que hace imprescindible disponer de herramientas que permitan visualizar y comprender mejor los datos.
Por su parte, Gerard Sentís, coordinador del área de innovación y fortalecimiento de la Mesa de Entidades del Tercer Sector Social de Cataluña, destacó que disponer de datos claros y robustos es esencial para que la ciudadanía pueda entender cómo se utilizan los recursos públicos. También insistió en la necesidad de que los datos sean actualizados, accesibles y territorializados, ya que esto permite identificar mejor las situaciones de vulnerabilidad en barrios y municipios. En este sentido, defendió que hablar de datos abiertos es hablar de infraestructura democrática.
La relación entre datos, inteligencia artificial y ciudadanía también apareció en el debate. Juan Zafra recordó que “sin ciudadanía no hay datos”, y que los datos que generan las personas tienen un valor económico creciente. En este contexto, alertó de que muchos modelos fundacionales de IA se construyen a partir de datos sobre los que a menudo no sabemos exactamente cómo se han recogido ni cómo se utilizan.
Durante el debate también se identificaron algunos de los grandes retos actuales. Uno de los principales es la falta de legislación clara para abordar la línea difusa entre información, manipulación y desinformación. Diversos participantes señalaron que el tercer sector es uno de los actores que más se ha movilizado en este ámbito, pero que todavía quedan preguntas abiertas, como qué datos deben recopilarse para poder llevar casos de desinformación ante la justicia.
La jornada se cerró con una síntesis final de Lourdes Muñoz, que recogió las principales conclusiones del debate. Entre las ideas más destacadas se encuentran la necesidad de desarrollar un marco legislativo más claro para abordar la desinformación, la importancia de acompañar los datos con contexto y relato para hacerlos comprensibles, y el reconocimiento de que vivimos en un contexto de posverdad, en el que a menudo los sentimientos pesan más que las evidencias.
También remarcó que hoy cualquier organización debe ser, en cierta manera, una organización tecnológica, capaz de utilizar datos para entender la realidad y actuar sobre ella. En este sentido, insistió en que los datos deben tener propósito: la tecnología de datos solo tiene sentido si contribuye a mejorar la sociedad.
Finalmente, subrayó la necesidad de que los datos sean accesibles, comprensibles y cercanos a la ciudadanía, porque solo así pueden cumplir su función democrática.
El Open Data Day 2026 concluyó con una idea compartida por muchas de las intervenciones i que lourdes destacó como colofón de la jornada: los datos abiertos no son solo una herramienta tecnológica, sino una infraestructura democrática y social imprescindible para mejorar la calidad de la democracia.

